Revestir una pared

 

revestir una pared

Revestir una pared de piedra natural. Para protegerla y embellecerla

La piedra natural no tiene rival en cuanto a duración y atractivo estético. Aprende a forrar un muro con lajas de distintos tonos.

En los climas fríos, la humedad, el agua o el hielo dañan las fachadas o muros con acabados enfoscados. Estos agentes externos resquebrajan y rompen el cemento, que termina por desprenderse y caer. Además de ofrecer un aspecto lamentable, estos desperfectos pueden derivar en daños mayores: humedades en el interior, debilitamiento de la estructura.

Como revestir una pared

Una pared forrada de piedra puede ser la solución para prevenir o paliar estos problemas. Con la resistencia de este revestimiento ahorrarás tiempo y dinero en los trabajos de mantenimiento que exigen las paredes pintadas. A partir de ahora, las inclemencias del tiempo serán un estupendo aliado para que la piedra de musgo adquiera con los años una preciosa pátina natural.

Necesitarás

Materiales: Para cubrir 10 m2.

1 metro cúbico de arena de río.
10 sacos de cemento.
10 m cuadrados de chapado de piedra de musgo.

Herramientas:

Maceta (mazo) y cortafrío.

Martillo de goma.
Llana plana y de punta.
Brocha.

Preparar el muro, echar el mortero y poner la primera fila para revestir una pared

Antes de empezar a colocar la piedra, debes preparar el mortero (mezcla de cemento y arena de río) en una proporción de 3/1, es decir, 3 partes de arena y 1 de cemento. Empezaremos por colocar la primera fila de piedras en el borde inferior de la pared. Eso sí, antes de colocar ninguna pieza, tendrás que picar el muro para levantar y eliminar el enfoscado de cemento antiguo; si no lo quitas, el grosor del muro será excesivo y, además, es posible que las piedras no se adhieran bien.

Paso a paso para revestir una pared

1 Con mazo y cortafrío se pica el paramento, quitando el cemento. Así la piedra tendrá un buen agarre. En superficies grandes, ayúdate de un martillo percutor.

2 Humedece fa superficie de ladrillo para facilitar el agarre del cemento con el que pegarás las lajas. Trabaja con rapidez para que el muro no se seque.

3 Con ayuda de una paleta llana, “tira” el mortero a la pared con un movimiento enérgico para que éste penetre bien en los huecos.

4 También deberás poner mortero en el lado de la piedra que va en contacto con la pared. Una capa abundante de mortero servirá para nivelar la piedra.

5 Presenta la piedra en su lugar para decidir su mejor colocación. En esta primera fila es conveniente que coloques las piedras de mayor tamaño.

6 Con martillo de goma o madera, golpea la piedra para que asiente sobre la cama de mortero. Esta operación también servirá para nivelar las piedras entre sí.

7 A continuación, se termina de afianzar la piedra rellenando con mortero los lados y parte superior de ésta. Modela el cemento para que quede liso.

8 Una vez colocada la primera fila, deja fraguar la masa al menos 6 horas. Esta hilera debe estar bien consolidada antes de colocar las filas superiores.

Colocar más hileras y rellenar las juntas para revestir una pared

9 Continúa colocando piedras hasta completar el revestimiento de toda la pared. Elige bien las piedras para lograr una composición armoniosa.

10 Con una paleta se lleguen las juntas, es decir, se rellenan con mortero. Utiliza mortero con la misma proporción que el de la colocación.

11 Para afinar las juntas antes de que seque la pasta, repásalas con una brocha empapada en agua. Dales forma con la mano mientras estén húmedas.

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